Grazia Deledda

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Grazia Deledda, galardonada con el Premio Nobel de Literatura de 1926, fue la segunda mujer que obtuvo este reconocimiento en el mundo y la única en Italia hasta la fecha. Se interesó por la literatura desde edad muy temprana, aunque no tuvo una educación reglada, sino que, como era habitual en aquel entonces, se formó en el ámbito doméstico y luego de manera autodidacta.

En 1903 se publica Elias Portolu, que la consagra como una de las autoras más destacadas de su generación y da inicio a un periodo muy prolífico, en el cual escribe numerosas obras de teatro y novelas, entre las que destacan Cenere (1904), L’edera (1908), y Canne al vento (1913). A partir de los años veinte, su producción abandona el paisaje sardo y la dimensión regional que la habían caracterizado hasta entonces para acercarse a la novela psicológica, con la única excepción de su último e inacabado libro, Cosima (1937).

Deledda supo plasmar la decadencia familiar y ancestral de su tiempo y dio voz al amor, al dolor, a la muerte y a la culpa con un sentimentalismo íntimo. El espíritu que vertebra su obra es el de una subjetividad en crisis, perdida entre los imperativos de la tradición y su propia pulsión de vida, que cae en el abismo de la autodestrucción como paroxismo liberatorio, con el pecado como un sino ineludible que encierra en sí la fuerza de una vida creadora. 

Cañas al viento

«La mejor narrativa deleddiana tiene como objeto la crisis existencial. Históricamente, dicha crisis es el resultado del fin de la unidad cultural del siglo xix, con su confianza en el progreso histórico, en las ciencias laicas y en las garantías jurídicas en defensa de las libertades civiles. En este aspecto, la autora es plenamente partícipe del clima decadentista. Sus personajes representan el extravío de las conciencias perplejas y ofuscadas, asaltadas por el surgir de instintos encontrados, dispuestos a aprovechar las oportunidades y los estímulos que se les ofrecen para vivir cualquier experiencia».

Vittorio Spinazzola